. . . cargar la batería de su tostadora. Colocó en lo alto del reloj un pararrayos para atraerlos, de este sacó un cable que lo conectó a la tostadora y esperó a que se formara una buena tormenta negra (al parecer las tormentas amarillas y verdes no hacían buenos rayos). Al final de la noche un rayo cayó, el reloj se fundió igual que la mantequilla en la tostada y el interno del manicomio a causa de la descarga, recobró la cordura, la batería de tostadora se llenó, pero la tostada quedó bien chamuscada.
Ahora lo único que queda de ellos dos, soy yo y un extraño calzado verde y amarillo que guarda mi padre. No se para que sirve, ni donde lo guarda. Sólo lo vi de pequeña, cuando lo terminaron, y desde entonces no lo he vuelto a ver.
Meditando y sopesando la nueva información que teníamos por Garrik, era cuestión de tiempo que los Hyodan llegaran aquí, ya fuera por el bocazas ese o por el ejercito de los Hyodan. Lo complicado sería exponerle la idea final a mi padre.
"- Anne ¡¿pero tu estás bien de la azotea?! ¡¿pretendes coger el orbe y marcharte de aquí?! tarde o temprano te atraparán y ya me dirás tú, como lo piensas llevar, te has olvidado que. . .
- Yo lo haré.
-Aún así Erin, vosotras dos no podréis, el bidón ese demasiado grande y la única que sabe luchar eres tú, las dos cosas no las puedes hacer al mismo tiempo.
-Pues Anne le pondrá muchas patas al bidón y él nos seguirá a todos los sitios.
-¿Patas dices?¿como un cienpiés?¿es que ya estás borracha Erin?
-. . .
-Cien no, padre. Pero se me acaba de ocurrir algo para que el propio orbe se defienda él solito.
-¿No pretenderás hacer el golem de guerra que llevas tiempo queriendo hacer?
-Pues sí
-¡¡CON DOS COJONES, ASÍ ME GUSTA ANNE!!
-¡Pues si queréis hacerlo, primero tendremos que hacer el pedido de Garrik! "
Dentro de lo que cabía, fue mejor de lo que me pensaba y realmente ni se me había pasado por la cabeza lo del golem de guerra, de no ser por el comentario de Erin, aún estaría discutiendo con mi padre en la otra vida. Y es que testarudo lo era un rato. Me creería si me dijeran que mi padre habría convencido a un leprechaun a compartir parte de su fortuna con un desconocido. Ni que fuera, que lo invitaran a una pinta de cerveza. Pero lo habría logrado. . .¡¡Vaya si lo habría logrado!!
Continuará. . .
diumenge, 28 / juny / 2009
dilluns, 15 / juny / 2009
Capítulo 2 - Garrik - Part.6
Aunque su visita, o mejor dicho, su presencia, no era demasiado agradecida, debíamos agradecer toda la información que nos proporcionó.
Como que Garrik provenía de la ciudad de Aota, ya que sus ciudadanos son los únicos que llaman a Godiva, como "la ciudad del norte", parece que ni con el paso del tiempo el rencor entre las dos ciudades no a disminuido, ni un poquitín. Algo sumamente importante, fue saber como se llamaban esos seres gigantes, aunque lo que nos preocupaba más, ahora, era el hecho que hubiera una figura con el poder de hacer lo que nos describió Garrik. Controlar o poder hacer desaparecer esas montañas con patas, era algo que conseguiría intimidar a cualquier persona, por muchas agallas que tuviera.
Ya de por sí, intentar enfrentarse a uno de esos Hyodan, era una estupidez sin precedentes, pero aún había alguna posibilidad.
Lo que realmente me entristeció, fue el enterarme que el aereotren se perdiera con el ataque de los Hyogan. Era de las pocos inventos que quedaban que hicieran juntos mis padres, antes de que mi madre desapareciera (por no decir, muerta)
El último invento que se perdió, fue un reloj que nunca se retrasaba y que no necesitaba ningún tipo de mantenimiento. Lo pusieron en lo alto del ayuntamiento.
Pero fue, que un interno del manicomio se escapó y tenía la extraña necesidad de. . .
Continuará . . .
Como que Garrik provenía de la ciudad de Aota, ya que sus ciudadanos son los únicos que llaman a Godiva, como "la ciudad del norte", parece que ni con el paso del tiempo el rencor entre las dos ciudades no a disminuido, ni un poquitín. Algo sumamente importante, fue saber como se llamaban esos seres gigantes, aunque lo que nos preocupaba más, ahora, era el hecho que hubiera una figura con el poder de hacer lo que nos describió Garrik. Controlar o poder hacer desaparecer esas montañas con patas, era algo que conseguiría intimidar a cualquier persona, por muchas agallas que tuviera.
Ya de por sí, intentar enfrentarse a uno de esos Hyodan, era una estupidez sin precedentes, pero aún había alguna posibilidad.
Lo que realmente me entristeció, fue el enterarme que el aereotren se perdiera con el ataque de los Hyogan. Era de las pocos inventos que quedaban que hicieran juntos mis padres, antes de que mi madre desapareciera (por no decir, muerta)
El último invento que se perdió, fue un reloj que nunca se retrasaba y que no necesitaba ningún tipo de mantenimiento. Lo pusieron en lo alto del ayuntamiento.
Pero fue, que un interno del manicomio se escapó y tenía la extraña necesidad de. . .
Continuará . . .
diumenge, 7 / juny / 2009
Capítulo 2 - Garrik - Part.5
Fue cuando se marcó, que vi detrás suya a Garrik, para haber visto tantas cosas como contaba, le temblaban las piernas por ver a Muerte.
Dentro de casa y con sus posaderas descansando en una silla, nos explicó el motivo de su visita. El mujeriego había escuchado en algún sitio que mi padre era un gran inventor, que era capaz de crear casi cualquier cosa que le propusieran. Pues bien, la petición que le hizo, no fue otra cosa que la de crear una espada vertebrada. Dicho de otra manera, una espada que se pudiera fragmentar y usarse como un látigo. Para luego volver a unirse y usarse como una espada sólida.
Teniendo en cuenta que este tipo de solicitudes le encantan a mi padre no dudó ni un instante en aceptarlo. Y no se como fue, bueno, sí. Después de cinco minutos escuchando sus historietas, desconecté totalmente y pensar de cuantas maneras se la cerraría. Pero fue escuchar la palabra "Coloso" y volví a prestar atención.
". . . según me dijo el nombre real de esas moles era, Hyogudan. El anciano antes de fallecer también me indicó donde podía encontrar más información sobre los Hyogudan.
Fue un golpe de mala suerte, que la persona que usé de escudo fuera la que me podía haber ayudado más en todo esto. Pero es que ni yo mismo sabía que los Hyogudan iban a atacar la ciudad del norte.
Que lástima, ya no podré deleitarme con sus vistas desde el aereotren o con sus exquisitos tés. . . de todos modos, no creo que tarden demasiado en reconstruir la ciudad. Parecía que buscaban alguna cosa o ha alguien en concreto. Y aunque parezca novelesco, les perdí el rastro. Para lo grande que eran, desaparecieron en un momento. Y he llegado a la conclusión que había o hay alguien que les daba soporte y si lo encuentro, la recompensa por encarcelarlo será grandiosa y el prestigio que ganaré, no conocerá límites. . ."
Volví a desconectar, porque lo que si era evidente, es que su ego, si que no conocía límites.
Continuará. . .
Dentro de casa y con sus posaderas descansando en una silla, nos explicó el motivo de su visita. El mujeriego había escuchado en algún sitio que mi padre era un gran inventor, que era capaz de crear casi cualquier cosa que le propusieran. Pues bien, la petición que le hizo, no fue otra cosa que la de crear una espada vertebrada. Dicho de otra manera, una espada que se pudiera fragmentar y usarse como un látigo. Para luego volver a unirse y usarse como una espada sólida.
Teniendo en cuenta que este tipo de solicitudes le encantan a mi padre no dudó ni un instante en aceptarlo. Y no se como fue, bueno, sí. Después de cinco minutos escuchando sus historietas, desconecté totalmente y pensar de cuantas maneras se la cerraría. Pero fue escuchar la palabra "Coloso" y volví a prestar atención.
". . . según me dijo el nombre real de esas moles era, Hyogudan. El anciano antes de fallecer también me indicó donde podía encontrar más información sobre los Hyogudan.
Fue un golpe de mala suerte, que la persona que usé de escudo fuera la que me podía haber ayudado más en todo esto. Pero es que ni yo mismo sabía que los Hyogudan iban a atacar la ciudad del norte.
Que lástima, ya no podré deleitarme con sus vistas desde el aereotren o con sus exquisitos tés. . . de todos modos, no creo que tarden demasiado en reconstruir la ciudad. Parecía que buscaban alguna cosa o ha alguien en concreto. Y aunque parezca novelesco, les perdí el rastro. Para lo grande que eran, desaparecieron en un momento. Y he llegado a la conclusión que había o hay alguien que les daba soporte y si lo encuentro, la recompensa por encarcelarlo será grandiosa y el prestigio que ganaré, no conocerá límites. . ."
Volví a desconectar, porque lo que si era evidente, es que su ego, si que no conocía límites.
Continuará. . .
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